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jueves, 14 de noviembre de 2013

Y AHORA ME VOY

Y ahora me voy
Y me voy sin haber recibido mi legado,
sin haber habitado mi casa,
sin haber cultivado mi huerto,
sin haber sentido el beso de la siembra y de la luz.
Me voy sin haber dado mi cosecha,
sin haber encendido mi lámpara,
sin haber repartido mi pan...
Me voy sin que me hayáis entregado mi hacienda...
Me voy sin haber aprendido más que a gritar y a maldecir,
a pisar bayas y flores....
Me voy sin haber visto el Amor,
con los labios amargos llenos de baba y de blasfemias,
y con los brazos rígidos y erguidos, y los puños cerrados,
pidiendo Justicia fuera del ataúd.

Me voy porque la tierra ya no es mía
Porque mis pies están cansados,
mis ojos ciegos,
mi boca seca
y mi cuerpo dócil y ligero,
para entrar en el aire.
Me voy porque ya no hay caminos para mi en el suelo.
Salí del agua, he vivido en la sangre
y ahora me espera el Viento
para llevarme al sol....
Salí del mar....y acabaré en el fuego.

Me voy porque la espiga y la aurora no son mías
He andado perdido por el mundo pidiendo pan y luz.
¡Y el sol es pan y luz!
¡Miradle como sale del horno y asciende en el alba para todos,
con su doble corona de harina y de cristal!...
¡Oh, Dios antiguo y generoso, proscrito por el hombre!
Tu ahí siempre, puntual en la espiga y en la aurora
y yo aquí hambriento y ciego, con mi grito mendigo
perdido tantas veces en la historia....

Me voy porque la luz tampoco es mía.
Hoy abrí la ventana que mira al mar y al viento
y me pareció que había abierto
la trampa que estaba aquí en el suelo
para los días de las conspiraciones y del miedo.
Si sigo aquí, ahora ya y siempre, tendré que decir:
Ahí abajo, ahí adentro...
en la cueva, en lugar de decir: Allá afuera, allá arriba....
en el viento.
Me voy. Las ventanas son trampas. Ya no veo la luz....
ya no la veo.

ME VOY PORQUE LA TIERRA Y EL PAN Y LA LUZ YA NO SON MÍOS.
Volveré mañana en el corcel del Viento.
Volveré. Y cuando vuelva, vosotros os estaréis yendo:
Vosotros, los alcabaleros de la muerte, los centuriones en acecho
bajo la gran ojiva de la puerta, los constructores de ataúdes
que al medir el cuerpo amarillo de los que se van,
con la cinta de metro y medio de los alfayates, decís siempre:
¡Como crecen los muertos!
¡Oh, sí! Los muertos crecen. El último traje que se hicieron,
al amortajarlos ya les viene pequeño. Crecen.
Y, apenas los entierran, rompen los tablones de pino y los catafalcos de acero;
crecen después en la tumba, fuera de la caja,
abren la tierra como semillas del centeno
y ya, bajo el sol y la lluvia, en el aire, sueltos y sin raíces,
siguen y siguen creciendo.

Yo me voy a crecer con los muertos.

Volveré mañana en el corcel del Viento.
Volveré ¡Y volveré crecido!
Entonces vosotros que os estaréis yendo no me conoceréis.
Mas cuando nos crucemos en el puente, yo os diré con la mano:
¡Adiós, alcabaleros,
centuriones,
sepultureros!...
A crecer, a crecer,
a la tierra otra vez....
al agua,
al sol,
al Viento....al Viento....
¡Otra vez al Viento! 

León Felipe

Y volveremos, por la roja, amarilla y morada.



miércoles, 16 de octubre de 2013

Lacrimosa


Se dice de los hombres que no debemos llorar. Seriedad y corazón de piedra. Pero entonces llegó la noticia.

El mayor hincha del Fútbol Club Barcelona que existió. Su figura siempre en el asiento de la izquierda según entraba al salón. Su sombra y marca impresas en el cuero a día de hoy a modo de máscara mortuoria. Pensé que estaba siendo apático e insensible, pero era simplemente que no me hacía a la idea. Cuando llegó el momento me di cuenta de que la situación era irreversible… y al mismo tiempo tan natural que me asusté.

Entonces aparecen rostros en procesión, recuerdos andantes. Evocan aquellos grandes momentos y pequeños detalles; algunos son muy acertados y otros desubicados para la situación. Veo en algunas caras el verdadero dolor de la pérdida y en otras un desdén rutinario –el cual no condeno, lo entiendo-. Y fue esa atmósfera de palabras que ya no podemos cambiar la que me dio una bofetada de realidad. Aquella figura ya no iba a abrir sus ojos de nuevo, no iba a andar sobre sus dos bastones ni a recibir con sus manos temblorosas el periódico, ni a dirigir sus delgados dedos al bolsillo interior de su camisa en búsqueda de la billetera.

Me asusté.

A veces creo que necesito un sentimiento concreto en mi mente. Por contra, aparecen masivamente y de manera tan aleatoria que forman un nudo en mi garganta como si engullese lentamente una bujía de piel de sapo.

Y llega el ritual, tan anacrónico y superfluo. Una moraleja obvia en un cubículo tan frío y elevado. Deslumbrado por la ostentosidad de la situación. Siento que soy yo el féretro cuando agarro la madera por los bordes afilados; sintiendo como las astillas me tiñen los nudillos y el peso del ser querido cae literalmente sobre mi espalda. Tras eso, nada, solo rezos. Tantas caras y sólo tan pocas conocidas, pero siempre intentando mantener un gesto compresivo y buscar infructuosamente las palabras más adecuadas.

Una sala insípida. Música. Telón.

Por los que se van y por los que están por llegar. Por aquellas calles demasiado vacías como para morir soñando. Aquellas mañanas tintineantes de viajes mágicos.


Ahora cada vez que le recuerdo, mis ojos enrojecen. 

Porque no tengo el corazón de piedra.


Día de lágrimas aquél
en que resurja del polvo
para ser juzgado el hombre reo.

viernes, 30 de agosto de 2013

Germen


Maybe I should cry for help. Maybe I should kill myself
Blame it on my ADD baby


domingo, 18 de agosto de 2013

Una palabra por delante.


"—Quiero que me escuches. —La voz provenía de su interior.— No sabes quien eres."

 

Ey, chaval.

Te levantaste tarde un día y ya no eres tan joven, pero sigues siendo idiota y estás entumecido por toda tu gloria que ya se ha ido. Y aquella mañana era una explosión de sinsabores, un sentimiento insípido de caída perpetua. Error continuo y carrera sin meta.

Ignoraste los factores estocásticos, presupusiste que el camino ya estaba marcado y sólo había que leer un guión.

Escondidos de la luz y el sentido mostramos nuestro verdadero disfraz. Las sensaciones se purifican. Mientras, el destino, te envía tambaleándose recuerdos de sueños diezmados y gritos ahogados. Buscaba complementariedad y se hallaba con antónimos, hasta que un día encontró una pieza que encajaba en su alma... y era todo tan irreal y antiestadístico que se asustó y no quiso volver a buscar. Existía un corazón que latía acorde a las melodías que le recordaban a ella.

El hombre que hay en mí se esconde en ocasiones de ser visto. Recuerdo caminar una calle de madrugada. Una calle que cuando luce el sol es un tumulto de gentío constante. Una confusión agitada. Pero aquella noche sólo el alquitrán de las calles, los gigantes de hormigón y la lluvia tendían su compañía sobre mí... y nunca me sentí más acompañado.

 

Lo soñado y lo no vivido. Lo no soñado y lo vivido. Discernirlo es mi tarea más ardua.

 

 

 

jueves, 8 de agosto de 2013

Microfilms de la megalópolis


 
Un hombre de traje camina por la metrópoli. Por las calles fluyen ríos de gente frenética y estresada. El hombre siempre va, en la pausa para almorzar, al mismo lugar: un pequeño local de comida asiática tradicional. El paseo es muy largo y muchas veces tiene que apurar la comida para retornar a tiempo a su puesto. La gastronomía del lugar no es fantástica, hay mejores restaurantes más próximos a su lugar de trabajo, pero él prefiere ese lugar.
Al cruzar la puerta ella le sonríe y él devuelve el gesto. Apenas se entienden entre ellos. Tras pedir, ella le sirve lo que ha pedido y se sienta junto a él y lo mira mientras apoya su barbilla en su puño y su codo sobre la mesa.
Con un leve gesto, la chica saca de una bolsa un pequeño libro infantil en japonés. lo abre y señala figuras diversas, pronuncia sus nombres con mucha delicadeza. Él, mientras come, intenta repetir los sonidos lo más fidedignamente posible.
No se entienden, pero el brillo en los ojos de ambos da a entrever que da igual el mensaje que fluya en aquel íntimo ambiente. Cuando se entiendan, se lo dirá.
 
_____
 
Agobio. Ruido ensordecedor. Prisas. Golpes. La calle está repleta.
Pero ella está petrificada en medio, con su vestimenta blanca, con la vista alzada mirando los lirios de un balcón mientras encorva una sonrisa.
Coches. Pasos rápidos. Humo. Suenan Cláxones. Las flores se están marchitando.

martes, 9 de julio de 2013

El cable

"Si fuese un hombre menos progresista, menos liberal… En fin, menos comprometido y sensibilizado sobre los valores, capacidades, competencias y virtudes de las mujeres. Un hombre así, incluso me replantearía el llamarla hija de puta."

Jimmy McNulty sobre su exmujer. (The Wire)

domingo, 16 de junio de 2013

Sentencias y fallos


Las vidas más afiladas son las más mortíferas de dirigir


Acérquense ahora y tomen asiento para esta trágica aventura.
Aquí llega el epílogo.


“Renace en su ser todo un cementerio de memorias. En ocasiones, cuando busco algo, me encuentro con predeterminación, previsibilidad y me hace perder la fe en todo lo que puede venir de ese instante en adelante… pero no aquella vez, era algo diferente.
Nadie me conoce, soy frío, camino esta vida solo. No es culpa de nadie excepto mía, es el camino que he escogido recorrer. Frío como la nieve, no muestro desconcierto.
¿Y si te dijera que no soy como los demás, que no soy otro juego más? Hiciste lo imposible, ganar mi confianza.
Y advertí: No juegues a algo peligroso, porque si me quemo, te enseñaré lo que es hacer daño. Porque he sido tratado como basura antes que tú. Y el amor es malvado.
Este es el principio de algo que llega a un final.
¿Y por qué preocuparme si no existe evidencia física presente de su perpetuidad? Sólo queda el recoveco de un recuerdo. Una sonrisa, una línea de ojos, una brisa de puerto.”


Ahora la sonrisa es una mueca; la línea, un horizonte borroso; la brisa, un vendaval... Y aquellos recuerdos: lluvia congelada.

La certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve.

domingo, 2 de junio de 2013

Desierto cosmonaútico

¿Alguien puede oírme o estoy hablando conmigo mismo?


Ya nada me une a vuestro planeta, no profiero nada hacia él. Este cubículo ingrávido es suficiente para mí, esta quietud. He abandonado por siempre jamás y ahora floto de la manera más peculiar. A pesar del veloz orbitar aún siento una paz desbordante.
No me queréis entender.
El geoide desde esta perspectiva me muestra la dimensión macroscópica del todo. Las estrellas brillan de manera muy diferente. Estoy harto de la sociedad, de las marañas que se conforman en torno a las ideologías, religiones y creencias. Aquí no hay leyes, mientras que kilómetros bajo esta sonda yace una Sodoma moderna, llena de todo lo que no quiero ser. Creéis que cambiáis el curso de las cosas, pero se sigue manteniendo fijo, cambiáis profeta por profeta. Agua y aceite.
No.
Prefiero esta simbiosis con el cosmos, ya nada me une a vuestro planeta. He transmutado en algo que no conozco, pero dentro de toda la ignorancia que poseo concibo la insignificancia de mi ser y los secretos que me aguarda el infinito.

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¿Qué esconden las ventanas al viaje transdimensional? Puertas a la alternatividad, donde la muerte vive. Donde fluye el paralelismo eterno, el cambio infructuoso, el destino superpuesto. Mientras el sol cuelga en el cielo el desierto tiene arena.
A mi vista se abren geometrías desconocidas y colores nunca percibidos. Formas imposibles y delirios arenosos que erosionan la imaginación. Opuestos complementarios y aberturas herméticas. Contradicciones lógicas. Acordes estridentes de otros mundos.
Vivió, vive, vivirá. Murió, muere, morirá. Sólo son formas verbales.


Su reloj no funcionaba, pero al retirarlo de su muñeca las manecillas volvían a funcionar y el segundero giraba acorde. Al devolverlo a su mano el reloj se paraba de nuevo. Era algo premonitorio. Y me asusté.

domingo, 14 de abril de 2013

ώρα


«Que no está muerto lo que yace eternamente, 
y con los eones extraños incluso la muerte puede morir».

Abdul Alhazred, Necronomicón.

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Legado inadvertido, pasa entre mil generaciones.
Superan sus depresiones recordando lo vivido.
Recuerdos reprimidos por nuestras propias decisiones.

Vivimos en base a una magnitud, de carácter asimétrico no recíproco, fugaz y esquivo. El tiempo. Supeditados a un presente forzoso que deja remanentes ilusorios de efectos anteriores. Como fantasmas desfilando por una sábana, conociendo la huella que en ella dejan, ignorando el porvenir del mantel.
La mirada atrás asusta. El curso es tan libre y aparentemente aleatorio que los meandros del tiempo evocan aquellos momentos prósperos y míseros, amargos y dulces. Como perros amaestrados.
¿Dónde comenzó el recordar, el dibujar del cuadro de la memoria? ¿Qué destina el sendero de los episodios futuros?
Será puramente caos distópico. Dimensiones subterráneas desconocidas. Conjuros y gritos. Venir para desaparecer, sin dirección ni rumbo.


“Es un río de agonía,
Poder cogerte la mano
Y vivir en sintonía
Sentirme héroe de paisano.”

domingo, 17 de marzo de 2013

La bolsa de papel


“Había un tipo en Northfort Avenue que llevaba una funeraria en los sesenta. Por aquel entonces ya se estaba rompiendo el yugo del racismo. El barrio de aquel tipo cada día estaba más lleno de gente de color y el hombre, que era muy conservador, se negaba a enterrar a los negros. Entonces su negocio quebraría y él se iría a la ruina. Los vecinos le preguntaban «¿Alguna vez enterrarás a algún negro?» A lo que el respondía «Sí, pero con la condición de que los entierre a todos de una sola vez».
Era un hombre morboso, un hijo de puta pero… ¿Sabe qué? Sabía como pensaba.”

“Sucedió al principio de los tiempos, que este distrito tuvo un dilema civil de proporciones épicas. El consejo de la ciudad había aprobado una ley que prohibía el consumo de alcohol en lugares públicos, en las calles, en las esquinas… pero, la esquina era, es y siempre será la sala de los pobres. Es donde un hombre quiere estar en una calurosa noche de verano. Es más barato que un bar, pillas una buena brisa y ves a las chicas guapas pasar.
Pero la ley es la ley, y si la poli vigila… ¿Qué van a hacer ellos? Si arrestaban a cada tipo de ahí fuera por beberse una cerveza no tendrían tiempo para cualquier otro tipo de trabajo policial. Y si pasaban del tema se prestarían a todo tipo de críticas y faltas de respeto.
Pero en algún momento en los cincuenta o los sesenta, algún fumeta sin nombre tuvo un verdadero momento de genialidad, y un día al salir de la licorería y de camino a la esquina, deslizó la botella de licor de bayas en una bolsa de papel. Un gran momento de compromiso cívico. 
Esa pequeña bolsa de papel arrugado, permitió a los chicos de las esquinas beber en paz y nos dio el permiso para ir y hacer el trabajo policial. La clase de trabajo que en realidad vale el esfuerzo por el que merece la pena recibir una bala. Nunca ha habido una bolsa de papel para las drogas.
Hasta ahora.”

-Howard "Bunny" Colvin.

viernes, 22 de febrero de 2013

Discurso de Graduación


Este fue el discurso de Graduación 2011/2012 en el IES Ntra. Sra. de los Remedios en representación del alumnado de Bachillerato.

"Me gustaría en primer lugar, manifestar lo agradecido que estoy por poder hablar hoy desde aquí en representación de los alumnos y alumnas de este instituto. Además, quisiera mostrar el orgullo que siento por haber cumplimentado esta etapa de mi vida en un instituto de pueblo y público, no dentro de esas políticas educativas basadas en aquello de que "el cliente siempre tiene razón". Confío en la calidad de esta educación y en las generaciones que salimos de ella.

Nosotros, los alumnos, hemos pasado entre estas paredes momentos muy importantes de nuestras vidas, de nuestra formación, no sólo intelectual sino también personal. Son muchas las vivencias y las amistades que compartimos a lo largo de éste tiempo; en mi caso seis años. Grandes momentos que forman ya parte de nuestras vidas. Buenas y malas experiencias que siempre son enriquecedoras de alguna manera. Y son esos instantes los que de verdad prevalecen.

En un principio todo nos parecía banal, como si nos estuvieran introduciendo conocimientos de forma masiva sin el menor significado. Con el paso del tiempo puedo decir con convicción, ahora que hemos terminado, que entiendo la finalidad de todo ello. Comprendo ahora la dificultad de la docencia, comprendo que vosotros los educadores hayáis tenido que aguantarnos quizás demasiado tiempo, pero puedo aseguraros que nos habéis preparado como futuros ciudadanos y que nos habéis llevado a percibir el mundo bajo una perspectiva propia.

Tengo la certeza de que de este centro salen personas formadas, capaces de enfrentarse al futuro, por muy difícil e incierta que sea la situación actual. Los tiempos están cambiando, pero debemos afrontarlos como un reto, algo a batir, puesto que cualquier tiempo pasado fue peor.

La educación es y debe seguir siendo el camino para definir a una sociedad. Educar significa continuar la historia. Los jóvenes de hoy somos los profesores de mañana. El ciclo de la vida sigue y todos formamos parte de él.

Por eso quiero dar una especial enhorabuena a todos aquellos que habéis contribuido a nuestra formación en estos años: familiares, profesores y amigos. Y agradeceros vuestro complicado trabajo. Esperamos no defraudaros. Por eso desde aquí, os quiero dar de nuevo las gracias a todos por habernos ayudado a ser como somos y a pensar como pensamos.

Muchas gracias."

jueves, 14 de febrero de 2013

Onirismos



"Querido onironauta, no conoces esta galaxia y las verdades que ella encierra... 
Pero es tu galaxia."

Hace tiempo que tengo un sueño.

Estoy en lo alto de un tramo de escaleras, mirando hacia donde descienden. Espero a alguien, alguien a quien de verdad deseo ver. Tengo preparado un guión, todo lo que quiero decirle, contarle... Deseo de verdad el momento del reencuentro. Mis manos tiemblan y estoy muy nervioso.
Es entonces, cuando su figura, súbitamente aparece, tan majestuosa como siempre. Pero no me mira, tiene su visión clavada en el suelo y obvia mi presencia. Intento articular algún sonido, sin embargo, una parte de mi desea estar callada y dejar fluir el momento. Acto seguido  desciende las escaleras y desaparece en la oscuridad del descenso.
¿No me habrá reconocido? ¿No me habrá visto?
Es entonces cuando me ataca una feroz ansiedad porque es posible que el encuentro no pueda volver a suceder nunca. Que no pueda volver a verla. Y es eso lo que de verdad me aterra... ¿De que sirvió el guión? ¿Y la premeditación?
Quizás no existan las escaleras, ni su figura, ni guión. Puede que sea solo un sueño. Puede que no vuelva a pasar.

"A veces creo que ellos son yo. Bañados por el Sol."

Para todos.

Para todos.
Historias de Darius