Powered By Blogger

jueves, 5 de enero de 2012

Siempre

Yo nazco y muero. Por lo que yo tengo un principio y un fin. Por lo tanto las cosas tienen un principio y un fin: la Tierra, las rocas, los animales, las plantas...

Egocentrismo.

"Principio" y "final" son conceptos nacidos del lenguaje, y por consiguiente, de la evolución mental del ser humano. Aplicar términos puramente antropológicos al cosmos es erróneo. El hombre no conoce la verdad pura, el máximo conocimiento, es más, no encuentra la terminología adecuada para definir el universo. Para empatizar con su origen el ser humano aplica sus propias experiencias a la creación, pero... ¿Debe existir un principio? ¿Debe existir un fin para el universo?

Aunque la ciencia se aproxime el principio que encuentren puede verse rebatido con la pregunta adecuada "¿Y antes?", quizás todo sea cíclico, quizás exista la eternidad, quizás existe la reflexión propia del término humano "siempre". Quizás "siempre" exista el universo, independiente de todo.

La vida no es infinita, la materia no es infinita, la energía no es infinita. ¿Debe ser por ese pensamiento todo "finito"? ¿Posee la entropía del universo un valor límite? La verdad pura es inalcanzable a través del lenguaje humano, nuestros conceptos no abarcan la totalidad del continente o la capacidad máxima de abstracción necesaria. El universo no es espacio, no es tiempo; el universo no puede explicarse con palabras ni dimensiones. Quizás el universo no nace y no muere, no tiene principio ni tiene fin. Por lo que quizás puede haber algo que siempre exista.

Para todos.

Para todos.
Historias de Darius