Un hombre de traje camina por la
metrópoli. Por las calles fluyen ríos de gente frenética y estresada. El hombre
siempre va, en la pausa para almorzar, al mismo lugar: un pequeño local de
comida asiática tradicional. El paseo es muy largo y muchas veces tiene que
apurar la comida para retornar a tiempo a su puesto. La gastronomía del lugar no
es fantástica, hay mejores restaurantes más próximos a su lugar de trabajo,
pero él prefiere ese lugar.
Al cruzar la puerta ella le sonríe
y él devuelve el gesto. Apenas se entienden entre ellos. Tras pedir, ella le
sirve lo que ha pedido y se sienta junto a él y lo mira mientras apoya su
barbilla en su puño y su codo sobre la mesa.
Con un leve gesto, la chica saca
de una bolsa un pequeño libro infantil en japonés. lo abre y señala figuras
diversas, pronuncia sus nombres con mucha delicadeza. Él, mientras come,
intenta repetir los sonidos lo más fidedignamente posible.
No se entienden, pero el brillo
en los ojos de ambos da a entrever que da igual el mensaje que fluya en aquel
íntimo ambiente. Cuando se entiendan, se lo dirá.
_____
Agobio. Ruido ensordecedor.
Prisas. Golpes. La calle está repleta.
Pero ella está petrificada en
medio, con su vestimenta blanca, con la vista alzada mirando los lirios de un
balcón mientras encorva una sonrisa.
Coches. Pasos rápidos. Humo. Suenan
Cláxones. Las flores se están marchitando.

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