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jueves, 8 de agosto de 2013

Microfilms de la megalópolis


 
Un hombre de traje camina por la metrópoli. Por las calles fluyen ríos de gente frenética y estresada. El hombre siempre va, en la pausa para almorzar, al mismo lugar: un pequeño local de comida asiática tradicional. El paseo es muy largo y muchas veces tiene que apurar la comida para retornar a tiempo a su puesto. La gastronomía del lugar no es fantástica, hay mejores restaurantes más próximos a su lugar de trabajo, pero él prefiere ese lugar.
Al cruzar la puerta ella le sonríe y él devuelve el gesto. Apenas se entienden entre ellos. Tras pedir, ella le sirve lo que ha pedido y se sienta junto a él y lo mira mientras apoya su barbilla en su puño y su codo sobre la mesa.
Con un leve gesto, la chica saca de una bolsa un pequeño libro infantil en japonés. lo abre y señala figuras diversas, pronuncia sus nombres con mucha delicadeza. Él, mientras come, intenta repetir los sonidos lo más fidedignamente posible.
No se entienden, pero el brillo en los ojos de ambos da a entrever que da igual el mensaje que fluya en aquel íntimo ambiente. Cuando se entiendan, se lo dirá.
 
_____
 
Agobio. Ruido ensordecedor. Prisas. Golpes. La calle está repleta.
Pero ella está petrificada en medio, con su vestimenta blanca, con la vista alzada mirando los lirios de un balcón mientras encorva una sonrisa.
Coches. Pasos rápidos. Humo. Suenan Cláxones. Las flores se están marchitando.

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Para todos.

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Historias de Darius