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viernes, 30 de agosto de 2013

Germen


Maybe I should cry for help. Maybe I should kill myself
Blame it on my ADD baby


domingo, 18 de agosto de 2013

Una palabra por delante.


"—Quiero que me escuches. —La voz provenía de su interior.— No sabes quien eres."

 

Ey, chaval.

Te levantaste tarde un día y ya no eres tan joven, pero sigues siendo idiota y estás entumecido por toda tu gloria que ya se ha ido. Y aquella mañana era una explosión de sinsabores, un sentimiento insípido de caída perpetua. Error continuo y carrera sin meta.

Ignoraste los factores estocásticos, presupusiste que el camino ya estaba marcado y sólo había que leer un guión.

Escondidos de la luz y el sentido mostramos nuestro verdadero disfraz. Las sensaciones se purifican. Mientras, el destino, te envía tambaleándose recuerdos de sueños diezmados y gritos ahogados. Buscaba complementariedad y se hallaba con antónimos, hasta que un día encontró una pieza que encajaba en su alma... y era todo tan irreal y antiestadístico que se asustó y no quiso volver a buscar. Existía un corazón que latía acorde a las melodías que le recordaban a ella.

El hombre que hay en mí se esconde en ocasiones de ser visto. Recuerdo caminar una calle de madrugada. Una calle que cuando luce el sol es un tumulto de gentío constante. Una confusión agitada. Pero aquella noche sólo el alquitrán de las calles, los gigantes de hormigón y la lluvia tendían su compañía sobre mí... y nunca me sentí más acompañado.

 

Lo soñado y lo no vivido. Lo no soñado y lo vivido. Discernirlo es mi tarea más ardua.

 

 

 

jueves, 8 de agosto de 2013

Microfilms de la megalópolis


 
Un hombre de traje camina por la metrópoli. Por las calles fluyen ríos de gente frenética y estresada. El hombre siempre va, en la pausa para almorzar, al mismo lugar: un pequeño local de comida asiática tradicional. El paseo es muy largo y muchas veces tiene que apurar la comida para retornar a tiempo a su puesto. La gastronomía del lugar no es fantástica, hay mejores restaurantes más próximos a su lugar de trabajo, pero él prefiere ese lugar.
Al cruzar la puerta ella le sonríe y él devuelve el gesto. Apenas se entienden entre ellos. Tras pedir, ella le sirve lo que ha pedido y se sienta junto a él y lo mira mientras apoya su barbilla en su puño y su codo sobre la mesa.
Con un leve gesto, la chica saca de una bolsa un pequeño libro infantil en japonés. lo abre y señala figuras diversas, pronuncia sus nombres con mucha delicadeza. Él, mientras come, intenta repetir los sonidos lo más fidedignamente posible.
No se entienden, pero el brillo en los ojos de ambos da a entrever que da igual el mensaje que fluya en aquel íntimo ambiente. Cuando se entiendan, se lo dirá.
 
_____
 
Agobio. Ruido ensordecedor. Prisas. Golpes. La calle está repleta.
Pero ella está petrificada en medio, con su vestimenta blanca, con la vista alzada mirando los lirios de un balcón mientras encorva una sonrisa.
Coches. Pasos rápidos. Humo. Suenan Cláxones. Las flores se están marchitando.

Para todos.

Para todos.
Historias de Darius