"Benny’s era un garito lleno de humo, alcohol y chicas. Mucha gente acudía a aquel lugar de forma más que frecuente, teniendo en cuenta, que algunos de sus clientes abrían y cerraban el bar. Era un bar donde el optimismo y la alegría fueron siendo poco a poco clientes menos frecuentes. Se llenó de perdedores y chicas, que vendían su cuerpo envueltas en papel de tabaco, y perdedores, que buscaban en ella el desahogo, o el echar raíces de un resbalón. Se lleva mucho lo de ser perdedor. Hay música para perdedores, películas de perdedores, lectura para perdedores, incluso hay perdedores de éxito. Peor mucha gente confunde al perdedor con el que quiere ser perdedor. Perdedor es aquel que entra en una ciudad para preguntar por la salida de esta, aquellos que duermen donde sea haga sol o llueva y que sus aspiraciones son las de, al menos, poder tener compañía en una fosa común. Uno sabe si es perdedor, tener mujer e hijos no es ser perdedor, simplemente los hijos son una excusa para alargar el sexo con dicha persona. Johnny sí que era un perdedor la misma noche que le atracaron y le dieron un navajazo, vino al Benny’s y se tomó dos platos combinados. Incluso vino al día siguiente a decir que no iba a volver por aquí por que tenía que estar en casa para abrir la puerta a la funeraria.
Mucha gente que deja caer por Benny’s, vuelve a asistir frecuentemente. Joseph era un ministro del distrito, pero cuando se le descubrió su fuerte alcoholismo, le echaron y para curarse de su enfermedad, se pasó al tabaco. Desde el día en que dejó el oficio, es un habitual en Benny’s, le gustan las muchachas jóvenes, pero ni su dinero ni los ratos que pasa con las chicas le dan la felicidad. Tocó el saxofón una vez en el bar, ese día hubo lleno para oírle, pero al dueño del local no le gustaba el ambiente cargado de perfume de clase alta. Así que ha mitad de la actuación sólo los cuatro borrachos habituales le oíamos.
Un tugurio como Benny’s puede ser un hogar, pero el hogar no es más que una escusa para volver casa. No creo en el matrimonio, me parce una excusa para que alguien te ayude a colocarte en el féretro. Una vez una mujer me dijo que me deseaba, y me lo creí, pero a la mañana siguiente me dí cuenta de que lo que ella deseaba era mi Cadillac y el poco dinero que tenía en efectivo. Abre las carteras más que las piernas, lo que para ella es un orgasmo, era oir el rugido de un Cadillac...
Se lleva lo de ser perdedor… pero nadie lo es."
Mucha gente que deja caer por Benny’s, vuelve a asistir frecuentemente. Joseph era un ministro del distrito, pero cuando se le descubrió su fuerte alcoholismo, le echaron y para curarse de su enfermedad, se pasó al tabaco. Desde el día en que dejó el oficio, es un habitual en Benny’s, le gustan las muchachas jóvenes, pero ni su dinero ni los ratos que pasa con las chicas le dan la felicidad. Tocó el saxofón una vez en el bar, ese día hubo lleno para oírle, pero al dueño del local no le gustaba el ambiente cargado de perfume de clase alta. Así que ha mitad de la actuación sólo los cuatro borrachos habituales le oíamos.
Un tugurio como Benny’s puede ser un hogar, pero el hogar no es más que una escusa para volver casa. No creo en el matrimonio, me parce una excusa para que alguien te ayude a colocarte en el féretro. Una vez una mujer me dijo que me deseaba, y me lo creí, pero a la mañana siguiente me dí cuenta de que lo que ella deseaba era mi Cadillac y el poco dinero que tenía en efectivo. Abre las carteras más que las piernas, lo que para ella es un orgasmo, era oir el rugido de un Cadillac...
Se lleva lo de ser perdedor… pero nadie lo es."
