A raíz de una reflexión de Derek Muller, en la cual equiparaba la
obesidad con la información, tuve una epifanía. Además todo ello se vio
agravado por un debate interno con respecto a la prensa escrita y el
periodismo.
Recuerdo Twitter como una herramienta de comunicación e información,
pero quizás ahora mismo ese juicio se ha nublado. Confieso que me veo a diario
debatiendo sobre temas en los que tengo una convicción clara y no veo la
necesidad de expresarme; que me irrito por opiniones discrepantes y noticias
sesgadas. Tiendo a enfocar la realidad de mi ideología a través de un prisma
propio, en el que yo escojo el sesgo y, aunque lo visto de neutralidad, ya hay
jurado, juez y ejecutor.
Pero no me entiendan mal, siento que toda la comunidad de Twitter,
Facebook, y los foros virtuales en general, conviven en este debate eterno que
bascula entre el linchamiento personal, la "piel fina" que sangra a
la mínima discrepancia, lo extremista y lo reaccionario. Buscando siempre la
respuesta a cualquier declaración en la red, cuestionando la veracidad de toda
noticia...
Todo esto es beneficioso hasta cierto punto, concretamente cuando no se
puede separar al ente de la ideología. El momento en el que un avatar o un
retweet fuera de tu zona de confort levanta ampollas.
Así que he decidido entrar en una dieta baja en información, porque es
agotador, y porque no lo necesito tanto como creo. En mi persona se crean
circuitos de recompensa buscando, contrastando... En definitiva, afianzando los
pilares de "mi verdad" o "la verdad". Por lo tanto durante
una temporada voy a probar los placeres (o igual tormentos) de buscar mi propia
información lejos del mar de las redes y el foro social. Ser yo en todo momento
el propietario de lo que quiero y no quiero saber y lo que quiero y no quiero
debatir, compartir... Etc.
Mucha gente no apoya esta postura porque el mundo de hoy en día se mueve
en base a estas redes y a la información constante y actualizada; pero en
retrospectiva con respecto a muchos acontecimientos, "la verdad"
nunca es inmediata, ni se produce en los primeros segundos.
Por lo tanto pongo fin al debate infructuoso y a la obesidad informativa. Aunque bien se sabe que las adicciones son difíciles de superar.
