Ahora a
medianoche todos los agentes y el grupo de superhombres, corren arriba abajo
buscando a aquellos que saben más que ellos. Los llevan a la fábrica del ataque
al corazón, donde la moral pesa en los hombros y rezuma un olor a keroseno. Ten
cuidado que nadie huya de la calle de la desolación.
Sí, recibí ayer
tu carta. Cuando me preguntaste como estaba... ¿Era algún tipo de broma? Toda
esa gente que mencionas, los conozco, son bastante inútiles. Quise cambiarles
las caras y darles a todos otro nombre. Ahora mismo no puedo leer muy bien, no
me envíes más cartas por favor, a menos que las remitas desde la vía de la
desolación.
Sentados en un
banco sin conversar, lloviendo a cántaros, vimos desfilar todos aquellos
nuestros recuerdos. Nuestra infancia bajo el mantón del líquido elemento, sin
cobijo y a la intemperie. Nos empapábamos mirando como el agua formaba un lago
en el suelo, un lago de formas y colores, que vibraba y temblaba con el goteo
constante del fluir del agua. Es el río de los recuerdos.
Es un río rosa pero te acercas y en realidad es rojo. Rojo sangre. Si te miras en el reflejo
es como una bilis.
Es el río de los recuerdos.
"¿La
fórmula de mi felicidad? Un sí, un no, una línea recta, una meta."
