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domingo, 21 de agosto de 2011

Dulces antagonismos

Todo David necesita un Goliat, no sería de la diestra sino fuese por la siniestra, el rojo del azul, el capitalismo del comunismo, la fe y el ateísmo, los inteligentes y los ignorantes... Y la lista podría alargarse al infinito.
El mundo se ha diferenciado por ideologías, por creencias. En todas las civilizaciones ya estuvieran o no aisladas del mundo surgió en algún momento alterno, la idea de un ser superior. Porque, como decía Nietzsche en "El Anticristo" no existe sociedad que venere al más débil, no se sobrevive a base de ayudar al que más lo necesita, quizás esta teoría tengo un poco de Darwinismo.
Si planteo la pregunta de ¿Quién ganó la 2ª Guerra Mundial? ¿Os precipitaríais y responderíais que fueron los Estados Unidos de América? ¿Acaso hubo uno sola barra o estrella en la bandera que ondeaba sobre el Reichstag? Era una bandera roja, con una hoz y un martillo, símbolo del comunismo feroz de la dictadura Stalinista de la URSS. Tampoco EEUU ganó Vietnam o la Guerra de Corea. Digamos que Hollywood carameliza los resultados, que el país más potente del mundo no es más que un niño consentido con millones y millones de dólares.
Aunque duela decirlo, ya decía Ortega y Gasset "La guerra es la solución para las cosas que no tienen solución", cuando ha habido grandes crisis económicas en distintos países siempre han surgido guerras. El crack del 29 se saldó con una guerra mundial, Vietnam no dejó de ser otra guerra por dinero, y el conflicto patente de Afganistán refleja otra guerra que EEUU no puede ganar pero que también es por dinero. Hoy en día el capitalismo da sus últimas convulsiones antes de su muerte, y leí hace poco un artículo que decía "sólo una guerra contra los extraterrestres podría salvar a Estados Unidos unos años más". La Guerra Fría fue en realidad, una forma de que Estados Unidos no se sumiera en una profunda crisis, y en la que el comunismo de verdad creía que tenía posibilidades de implantar sus ideales a nivel planetario.
El capitalismo es autodestructivo como dice el desprestigiado Marx. Hoy en día que triunfa el capitalismo, no se escucha a los intelectuales, no hay filósofos puros, no hay libros que muevan montañas, triunfa la ignorancia. Quizás este triunfo de la ignorancia en todos los ámbitos se deba, y no quiero que suene cruel, al fácil acceso a diferentes puestos. En el momento en el que se allanó el camino a los menos válidos y se dejó a los cualificados en libre albedrío, algo se rompió en esta sociedad.
El comunismo está muy mal visto, te hace pensar en Lenin, en Stalin, en Sudámerica y todas sus políticas anti-estados unidos. En revoluciones, en hambrunas del pueblo. Lo que no sale por la tele es que Cuba tiene una de las mejores educaciones públicas del mundo, siendo pública hasta la universidad, aumentando el prestigio de las instituciones. El comunismo fue el primer sistema que promovía una igualdad de clases, sin aristocracias ni clases altas. Nos llegan noticias de que Hugo Chávez es malo y Fidel Castro también. Pero, ¿Es todo blanco o negro? ¿Rojo o Azul? ¿Sólo existen en el mundo términos maniqueos?
Hay que buscar los grises, y pensar aislado de las emociones. Al capitalismo sólo lo salvará una guerra, al comunismo lo salvará la muerte del capitalismo. Escojan un enemigo y un aliado, los que se quedan en medio no valen.

"Sólo coincido en que un reloj simbólico del fin del mundo es tan beneficioso para el intelecto, como una fotografía de oxígeno para un hombre que se ahoga"

miércoles, 17 de agosto de 2011

Amor cuántico & Watchmen.

A.:—Aquí es donde mantendremos nuestra conversación, en ella tú me pedirás que evite la inminente guerra nuclear. Pero, ¿Por qué voy a salvar un mundo del que ya no me interesa nada?

B.:—Entonces, hazlo por mí. Si de verdad te importo...

A.:—Cuando tu me abandonaste, yo abandoné la Tierra. ¿Acaso no demuestra eso que me importas? Mi mundo rojo de aquí y ahora, significa más para mí que tu mundo azul. Deja que te lo enseñe...

B.:—¿No puedes contarme como acaba todo esto, y así nos ahorramos las molestias?

A.:—Acaba contigo llorando.

B.:—¿Llorando? Entonces no vuelves a la Tierra.

A.:—En algún momento sí, pero las calles están llenas de muerte.

B.:—¡Por favor! ¡Tienes que impedir esto! Todo el mundo morirá.

A.:—Y el universo ni se inmutará. En mi opinión, la existencia de vida, es un fenómeno muy sobrevalorado. Mira a tu alrededor, a Marte le va perfectamente bien sin un sólo microorganismo. Esto es un mapa topográfico constantemente cambiante que fluye y se mueve en torno al polo en oleadas de diez mil años de duración. Dime ¿Cómo puede esto mejorar con un oleoducto? ¿Con un centro comercial?

B.:—Entonces es demasiado pedir. Un milagro.

A.:—Los milagros por definición son insignificantes, sólo sucede aquello que puede suceder.

B.:—¡Basta ya de chorradas! Mándame de vuelta a la Tierra, pero que sepas que te equivocas. Dijiste que esto acabaría conmigo llorando y mira, nada. Tal vez te hayas equivocado en todo.

A.:—Te quejas por que me niego a ver la vida en sus propios términos, pero tú sigues negándote a ver las cosas desde mi perspectiva. Bloqueas todo aquello que te da miedo.

(...)

B.:—Mi vida no es más que una broma pesada...

A.:—Yo no creo que tu vida sea una broma. ¿Sonreirías si admito que estaba equivocado?

B.:—¿Sobre qué?

A.:—Los milagros termodinámicos, casos con una probabilidad infinitesimal de que sucedan, como que el oxígeno se transforme en oro. Siempre he deseado presenciar algo así y, sin embargo, he descartado eso mismo. En el emparejamiento humano, millones y millones de células compiten para crear la vida, generación tras generación. Hasta que por fin, de toda esa contradicción, contra todo pronóstico imaginable, eres tú, sólo tú la que surge. Para dibujar una forma tan específica de entre todo ese caos. Es como transformar el aire en oro, un milagro... Y por eso me equivocaba, y ahora sécate los ojos y vámonos a casa.

Para todos.

Para todos.
Historias de Darius