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viernes, 20 de abril de 2012

El río de los recuerdos en la calle de la desolación


Ahora a medianoche todos los agentes y el grupo de superhombres, corren arriba abajo buscando a aquellos que saben más que ellos. Los llevan a la fábrica del ataque al corazón, donde la moral pesa en los hombros y rezuma un olor a keroseno. Ten cuidado que nadie huya de la calle de la desolación.

Sí, recibí ayer tu carta. Cuando me preguntaste como estaba... ¿Era algún tipo de broma? Toda esa gente que mencionas, los conozco, son bastante inútiles. Quise cambiarles las caras y darles a todos otro nombre. Ahora mismo no puedo leer muy bien, no me envíes más cartas por favor, a menos que las remitas desde la vía de la desolación.

Sentados en un banco sin conversar, lloviendo a cántaros, vimos desfilar todos aquellos nuestros recuerdos. Nuestra infancia bajo el mantón del líquido elemento, sin cobijo y a la intemperie. Nos empapábamos mirando como el agua formaba un lago en el suelo, un lago de formas y colores, que vibraba y temblaba con el goteo constante del fluir del agua. Es el río de los recuerdos.

Es un río rosa pero te acercas y en realidad es rojo. Rojo sangre. Si te miras en el reflejo es como una bilis. 
Es el río de los recuerdos.

"¿La fórmula de mi felicidad? Un sí, un no, una línea recta, una meta."

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Para todos.

Para todos.
Historias de Darius